Jardiel Poncela

Usted tiene ojos de mujer fatal. No pierdas la oportunidad de leerlo

jueves, 10 de febrero de 2011

Calabazas

¿Por qué será que cuando uno sufre un revés, ya sea amoroso o en los estudios, se dice que le dan calabazas? Hoy es el primer día después de poco más de 3 semanas, en la que afronto con alegría mi renovada etapa de mujer soltera y sin compromiso. Es curioso como el decir las cosas que se atropellan entre el estómago y la garganta, no sólo alivia el alma sino que contenta el corazón. Después de enfadarme con mi ex pareja (me cuesta llamarlo ex todavía) no sabía si estaba triste o enfadada. Quizás un poco de las dos, aderezados esos sentimientos con un vinagre poco balsámico llamado  desengaño. Lo cierto es que le deseaba muchas cosas, a cual de ellas más cruel. Siempre se repetía el mismo desenlace fatal, la muerte. Quería que lo atropellara un tren, zarandearlo hasta que se le licuara el cerebro, que lo pisara un elefante, que se lo comieran una plaga de terminas muy muy agresivas, o que se le cayera encima una lámpara de araña gigante, provocándole una muerte cerebral fulminante. Pero de repente, como si de una señal de stop se tratase, me asaltaba la conciencia, recordándome que en el fondo, yo no le deseaba ningún mal y lo que es aun peor, yo no soy así, lo que no deja de ser una lástima, por otra parte.

Volviendo al anterior relato, hoy he hablado con él y entrando en un juego de palabras, a él le dejé la oreja caliente, lo puse tibio y yo me quedé fresca, lo que en física tiene que ser algo así como transmisión del calor entre cuerpos.  Con bastante elegancia, le dije todo lo que me estropeaba el día, lo que quería y lo que no y, aunque parezca una rareza, él también se sientió aliviado.  Ahora, la puerta que no cerraba porque no encajaba, fue como la seda. Siento que puedo darme la vuelta y caminar, aunque no se aun en que sentindo me llevará el destino, pero ya no miro para detrás.

2 comentarios:

Tegala dijo...

Lo de zarandearlo hasta que se le licue el cerebro me gusta, jajaja. Pues es cierto que tú no eres así y me consta la madurez que has demostrado en todo el proceso. Pero tampoco puedes obligarte a no ser humana y no sentir la rabia natural en estos casos. Momentos de debilidad los tenemos todos.
Pero tú sabe que aunque ahora todo es reciente y duele, esto también pasará.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Teresa, gracias por el derroche creativo, yo personalmente me quedo con la lámpara de araña gigante, forma horrible donde las haya.
Gracias por ser y por estar.