Jardiel Poncela
Usted tiene ojos de mujer fatal. No pierdas la oportunidad de leerlo
jueves, 3 de marzo de 2011
Las cajitas de mi alma
Tengo unas cajitas muy bonitas. Son de madera hendida y lacada con brillo y sus cierres están labrados en un metal dorado. Tengo varias y nunca se abren para sacar nada sino para guardar en ellas las partes de mi alma que se han agrietado. En ellas reposan recuerdos y sentimientos, tanto hermosos como de congoja. Cada suspiro tiene su cajita y ahora guardo no sólo los desengaños sino el amor, porque ha llegado la hora de su descanso sin retorno. Cuido cada sentimiento con la misma dulcura, porque son como hojas finas, casi trasparentes. Los estiro y acomodo en las cajitas en las que reposan para siempre, llevándose cada sonrisa y cada lágrima. Las cajitas no me pesan. Me limpian por dentro. Se encuentran en el medio del vacío sin tocarse unas con otras. Las miro con mimo. Cada vez que guardo un recuerdo, me despido de él porque se que se perderá para siempre, quedándo sólo un reflejo a través del espejo. Si abro alguna, lo que encuentro en ellas se distorciona y pierde sentido como aquel verso que se lanzó al viento y no encontró quien lo apreciara, se convierten en partes trasnochadas de mi misma, depojadas de sentido, pero luego las cierro y acallo su sed, no más regocijo del pasado y es entonces cuando una esfera oval se resquebraja y de ella sale una muchachita aletargada, de corte esbelto que en lugar de brazos tiene unas alas muy fínas pero inmensas que intenta desplegar con torpeza. Comienza un nuevo aprendizaje, sintiendose débil pero hermosa.
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3 comentarios:
Me gusta que tus cajitas no te pesen, y que no te regocijes en el pasado. Me da cierta pena que guardes el amor, mejor guarda el amor a cierta persona, pero no el amor en sí. Creo que puedes sentirte hermosa, pero nunca débil.
Besos en cajas
Estoy con Shubhaa, no guardes el amor, guarda el amor de quienes de hieren o quienes te decepcionan.
Me gusta descubrir este nuevo perfil tuyo.
Un abrazo.
Queridas y únicas seguidoras, cuando hablaba de guardar el amor me refería al extinto, al que ya se regaló a alguien y de por sí, no me pertenecía porque lo había entregado y ahora, sólo guardo su recuerdo.
Considero que el amor nace constantemente, renovándose, por lo que me quedo con lo nuevo.
Con respecto a la debilidad se refiere al letargo de estar encerrada o, quizás, sea la fragilidad de una planta nueva, que nace vigorosa pero con el tallo aun tierno, por eso se que ahora tengo que mimarla.
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