Jardiel Poncela

Usted tiene ojos de mujer fatal. No pierdas la oportunidad de leerlo

domingo, 17 de abril de 2011

Amistad descafeinada

No entiendo como esa amistad entregada con tanto ahinco, espontánea y aparentemente sincera se ha tornado tan escabrosa y dañina.
De repente me tildaste de cosas muy feas y que nunca había escuchado simplemente porque a veces  y sólo a veces, brillo.
La vida del "ocurrente" es complicada  ya que debe tener, como dice la canción de Silvio la palabra precisa, la sonrisa perfecta. Si algún día permanezco meditabunda, los demás me zarandean hasta que logran sacarme de mis pensamientos, como si de un muñeco sin pilas me tratase.

Hoy me tachaste de querer ser la protagonista y no parar hasta conseguirlo. Me quedé atónita. Claro, a veces lo soy, pero por mérito propio, no porque lo busco. Nunca he ansiado la aceptación colectiva. Me satisface mil veces más, aquel comensal que, sentado a mi lado, me mira cómplice entre la multitud por algún susurro furtivo, que un anfiteatro expectante.

Yo sólo quiero ser protagonista de mi propia vida, que te quede claro.

Para más inri, también me dijiste, amistad descafeinada,  que cuando estoy mal, expando los sentimientos negativos de tal modo que aquellos que me rodean se sienten mal. Éste es, a mi entender, el más injusto de los cometarios que recibí. Cuando las personas cambian tanto de actitud de la noche a la mañana, no se si evolucionan o se desenmascaran. En cualquier caso es la prueba que el lado malvado de mi antiguo amor, ha logrado pudrir esta relación. Lo siento mucho, amiga descafeinada, has elegido la manzana podrida  y su veneno, ya te corrompió.

De forma muy estúpida, te has dejado manejar sin nisquiera notar los hilos que te marcan el caminito. Pobre ovejita que por ese sendero vas, con la golisina del que compra el cariño con lo material, única moneda  de los intereses con espinas.

Te voy a contar qué encontrarás de mi.......lo único que verás es una mujer mucho más brillante, sin contratiempos, sin una lágrima, ahora si, la sonrisa perfecta. Mi venganza será ver tu imagen empequeñeciendose ante mis palabras amables, sin más desprecio que no tenerte aprecio. La educación, por su puesto, exquisita. Nunca dejaré de ser una señora porque nací así y no quiero cambiar para evitar que un imperio de mediocres decidan insultarme por sobresalir. Piénsalo, simplemente, no pertenezco a tu mundo y jamás podrás enseñarme nada porque nada tienes.

Lo bueno del descafeinado es, sin duda, que no le quita el sueño a nadie.

Estas líneas están dedicadas a todos los que han sido envidiados y con desdén se enfundan la indeferencia y continúan su camino y muchas gracias a María José por mostrarme el sinsentido de estos ataques.

2 comentarios:

Shubhaa dijo...

Teresa, no puedes evitar brillar y no puedes evitar destacar porque eres única, especial y perfecta tal y como eres. Siempre he pensado que el mérito de mis amigos es que me conocen, y aún así me quieren, porque de otro modo no es amistad. Separemos pues amigos, de conocidos y de enemigos.
Besos

Tegala dijo...

Ya te lo dije ayer y lo vuelvo a repetir, cuando destacas lo haces por méritos propios, no buscando ser el centro de atención y eso es uno de tus encantos, la espontáneidad con la que de pronto, nos arrancas risas, sonrisas o reflexiones. Esos comentarios nacen de la envidia, de saberse que está muy por debajo y desearía conseguir de forma natural lo que tú haces.
Claramente ha decidido su camino y por fortuna tú no estás en medio porque te iba a ocasionar más quebraderos que buenos momentos.

Un abrazo fuerte.