Dice un viejo cantar que a qué sabe el caldo recalentado, y sabe a lo mismo que los amores olvidados que vuelven a quererse. ¿Pasará igual con la amistad tocada? Podemos imaginarnos a una manzana que comienza a estropearse, ahora tornada menos apetecible y elegir cortar la parte estropeada, comiendo el resto, pero siempre que hacemos esto, nos andamos "con ojo" temiendo encontrar otra parte estropeada porque ya no es lo mismo. Cuando el daño no se coge a tiempo, el resto, sin estar podrido es un bocado al que no vale la pena hincarle el diente, porque pasó el tiempo en el que el fruto era un lujo.
¿Vale la pena seguir comiendo esa manzana tocada?
El perdón es un signo de caridad que no está al alcance de todo el mundo, porque aunque perdonar pueda resultar fácil con el paso del tiempo, el temor a recibir otra desilución estará siempre ahi y es que ha nacido la desconfianza.
A veces nos desilucionan, otras, somos nosotros los que desilucionamos.
Nunca, nunca, nunca se puede reparar en su totalidad el daño causado, porque aunque pasemos página, todo conforma un libro, cosido al mismo lomo, con una continuidad que cuenta la historia de nuestras vidas.
Entiendo que a los que yo le haya hecho daño no me puedan perdonar, porque a mi me resulta muy difícil olvidar. Sólo espero continuar escribiendo y haciendo escribir cosas buenas, desaparecer de los libros de algunas personas y seguir participando en la redacción de aquellos que realmente mi importan, aunque queden esas "espinitas" que te impiden alcanzar la felicidad completa y deshinibida.
Un besito
2 comentarios:
Yo soy rencorosa por naturaleza, pero reconozco que ladro mucho y pierdo poco. Yo tampoco olvido, y perdono lo que se puede perdonar. Yo simplifico: la primera me pilla de sorpresa, la segunda la veré venir pero dejaré espacio para que suceda. La tercera, no sucederá.
Creo que lo importante es reconocer cuando uno se equivoca, pedir disculpas sinceras e intentar enmendarse, sabiendo que no se puede hacer daño sin consecuencias.
Besos sin rencor
Pedonar es más fácil o más difícil dependiendo de qué hay que perdonar y de a quién. Normalmente intento ponerme en el lugar del otro y si no me veo libre de haber actuado como él o ella en alguna circunstacia igual o similar, es más fácil el perdon (quién esté libre de pecado que tire la primera piedra). Pero si el hecho no entra dentro de mis esquemas, comportamientos y lealtades, me cuesta mucho más.
En cuanto al Olvido, que algunos pretenden hacer inherente al Perdón, no creo que se puedan dar juntos. Se archiva muy lejos de los archivos recientes y usados diariamente pero la amnesia total no es posible. Una cosa es evitar sacar el tema, tenerlo presente, pero como tú bien dices en tu símil del libro, es un capítulo más y soy yo puedo elegir no releer ese capítulo una y otra vez.
No se da frecuentemente pero existe algún caso en el que merece la pena permitir que se siga escribiendo en ese libro; quitar la parte menos atractiva de la manzana y seguir comiendo y es responsabilidad del perdonado dar lo mejor de sí mismo para hacer una obra mucho más bonita que ese capítulo aislado.
Un abrazo.
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